domingo 14 de marzo de 2010

Alicia en el mundo de Narnia


Cuando hace más o menos un año me enteré de que Tim Burton iba a realizar una nueva versión cinematográfica de Alicia en el país de las maravillas, a decir verdad me entusiasmé. La combinación no podía ser mejor: la imaginación visual del director de Mars Attacks! y Sleepy Hollow con la imaginación literaria de Lewis Carroll. Hoy que acabo de ver el resultado final de dicha combinación, sólo puedo declararme decepcionado. La versión de Alicia... que hace Burton abandona todo el espíritu de la obra original para llevarla a los terrenos de los clichés hollywoodenses más baratos y se va más por la pretendida espectacularidad de los efectos especiales que por la sustancia de la narración. Desde la premisa inicial (Alice, a los veinte años de edad, regresa a lo que ella llamó en su infancia Wonderland) todo es fallido y nos topamos con un relato confuso que da innumerables traspiés y que tiene lapsos francamente aburridos. Entre lo rescatable están algunas de las caracterizaciones, aunque me quedo toda la vida con las de la cinta que hizo Walt Disney en 1951. También se salvan las actrices Mia Wasikowska y Helena Bonham Carter, quienes dan vida con fortuna a una estupenda y bella Alicia y a una irónica y caricaturesca Reina Roja. Johnny Depp, en cambio, está en un miscast y su rol como el Sombrerero Loco me parece exagerado y sobreactuado, aparte de sentimentaloide y pesado. El colmo del ridículo llega al ver a Alicia convertida en una especie de princesa guerrera que espada en mano enfrenta y vence al monstruoso Jabberwocky. De pena ajena. En fin, no queda mejor solución que olvidar lo visto y refugiarse en la relectura de la obra de Lewis, ese admirado admirador de infantas.

sábado 13 de marzo de 2010

Magritte en San Lázaro*


La fascinación que provoca la obra pictórica del artista belga René Magritte está basada en el absurdo, en la contraposición de elementos dispares en un canto irónico, aunque muchas veces amargo, a la surrealidad en la cual los seres humanos estamos inmersos. No deja de parecer entonces algo lleno de ironía el que se anuncie la inauguración, en el Palacio de Bellas Artes, de la muestra El mundo invisible de René Magritte, justo en el momento en que en nuestra inefabilísima Cámara de Diputados acaba de darse una muestra más de ese surrealismo político que nos ha dado fama mundial, cuando priistas, panistas, perredistas y chiquillada que los acompaña se enfrascaron en un apasionado aunque no del todo apasionante combate de insultos, improperios, calumnias y denuestos dignos de un torneo de albures o de una lucha a muerte de la WWE en su modalidad Extreme Rules.
Muy en especial, las huestes de Beatriz Paredes y de Cesarito Nava, encabezadas por ellos mismos, dieron un ejemplo de lo que no debe ser un Congreso. Burdos, groseros, vulgares, altivos, los legisladores ofrecieron un espectáculo que incluyó a la diputada del PAN María Elena Pérez de Tejada, quien se lanzó al vacío y sin red de protección para acusar a Enrique Peña Nieto de “haber matado a su mujer”. Así, sin pruebas, nada más porque, según ella, “lo dicen muchos medios”. Órale con Malena.
De ese nivel estuvo el debate (es un decir) y son muchos quienes se lo han tomado en serio y se han indignado con el mismo. A cuantos se desgarran las vestiduras luego de semejante demostración (anti)parlamentaria, yo les diría que no hagan corajes y lo vean desde ese lado cómico que desde hace mucho han mostrado los políticos mexicanos, en su admirable misión de cuando menos hacernos reír con sus puntadas y gracejadas mil.
Molestarse como el presidente Calderón, porque lo sucedido el miércoles pasado en San Lázaro es una “degradación de la política”, no tiene caso alguno. En México la polaca es relajo, es diversión, es farándula carpera.
Hay que entenderlo así o nos vamos a amargar toditos.

*Publicado hoy en mi columna "Cámara húngara" de Milenio Diario.

viernes 12 de marzo de 2010

Slumdog Millionaire


Hoy en la noche, Denisse y yo vimos en la tele Slumdog Millionaire (creo que en México se llamó Quiero ser millonario o algo así). La dirige Danny Boyle y es una estupenda película. Nos gustó mucho en todos sentidos: por su trama, sus actuaciones, sus ambientaciones, su fotografía, su edición, su música. Los chavos hindúes que participan, desde los más pequeños hasta los que hacen a los personajes conforme van creciendo, son todos magníficos. Por otro lado, la corrupción y ese lado oscuro y delincuencial de La India (concretamente de Bombay -o Mombay, como se le dice ahora) que retrata el filme es muy semejante al de México y sus ciudades (y su televisión abierta, tan chafa). Una joyita que nadie debería perderse.

jueves 11 de marzo de 2010

Alejandro González Rubín


Fue sin duda mi mejor amigo de la infancia. Vivíamos en la misma cuadra, en la calle de Magisterio Nacional, en el pueblo de Tlalpan, a escasas dos cuadras del centro. Debo haberlo conocido en 1961, cuando ambos entramos a primero de primaria, en el Colegio (¡de monjas!) Hernán Cortés (of all names). Él era un niño correctísimo (más aún que yo) y catoliquísimo (mucho más aún que yo). Nos llevábamos bien, aunque él tenía un carácter disparejo que hacía que muy seguido nos enojáramos. Sobrino nieto del millonario empresario español Santiago Galas (de amplia fama entre los tlalpeños), vivía en un enorme conjunto de casonas familiares que ocupaban casi media manzana. Como amigos, pasamos cerca de diez años (toda la primaria -aunque en quinto él se fue al Simón Bolivar y yo al Espíritu de México- y la secundaria -él en el mismo Simón Bolívar y yo en la 29, de gobierno). Su padre se llamaba Florencio y su mamá Guillermina. Su hermano mayor era Guillermo (homosexual, aunque en aquella época eso no se podía decir) y a su hermana menor le decían Bibi. Tenía un perro bóxer maravilloso en su nobleza (el Iru), al que a veces trataba mal y yo defendía. Jugábamos a mil cosas, desde futbol hasta canicas y vaqueritos. Con él y otro amigo, Gerardo Aguayo (quien luego se iría a vivir a Guadalajara) formamos un grupo de rock con guitarras de triplay y ligas a manera de cuerdas y una batería de cajas de cartón y platillos de lámina que nosotros mismos construimos. Poníamos discos de cuarenta y cinco revoluciones y hacíamos la mímica de que tocábamos, sobre todo música de los Monkees (él era David Jones y yo, Mike Nesmith, gorrita de estambre incluida), nuestros ídolos de aquel tiempo (era 1966 o 1967). Teníamos como club toda una de aquellas casonas (la maravillosa casa vacía, a la cual sigo recordando como un verdadero paraíso y que si en mí estuviera la posibilidad, adquiriría sin duda hoy mismo). Luego la casa fue ocupada por un tío suyo y nos refugiamos en un cuarto del sótano de la casa de los González Rubín, donde por cierto pinté un mural con los personajes del Submarino Amarillo de los Beatles (ya para entonces nuestros nuevos ídolos en lugar de los fraudulentos Monkees). Lo hice con pinturas Vinci y la verdad es que quedó muy bien. Me pregunto si todavía existirá. Él y yo estudiábamos inglés juntos, en una casa de la misma cuadra, con la Miss Arnold, nuestro primer símbolo sexual, ya que le encantaba cruzar las piernas y mostrar sus muslos, lo cual nos provocaba fantasías eróticas sin fin. También pasábamos horas asomados a una barda, al final del inmenso terreno que nos servía de escenario para múltiples juegos y para andar en bicicleta. Desde ahí veíamos pasar los coches, muchos de ellos conducidos por mujeres en minifaldas que nos deleitaban al mirarles los ligueros de las medias. Ciertamente terminamos por ser unos preadolescentes muy calenturientos. Yo era cada vez menos católico y él en cambio lo era más. Tanto que entró como baterista al grupo musical que tocaba en las misas de Santa María de los Apóstoles y nos fuimos distanciando. Yo empezaba a tocar la guitarra y a juntarme con otros amigos. Todo ello por ahí de 1969 y 1970. Desde entonces lo vi muy pocas veces y hoy no tengo idea de lo que fue de él. Supongo que se habrá casado y tendrá hijos, aunque no sé qué estudió. Lo recuerdo porque hoy es día de su cumpleaños número cincuenta y cinco (nació exactamente quince días antes que yo, el mismo año). Me encantaría verlo para saludarlo y ponernos al día. Fue mi mejor amigo de la infancia: aquel güerito, delgado y bajito llamado Alejandro González Rubín.

miércoles 10 de marzo de 2010

Los villanos del mundo también usan iPod*


¿Cuál es la música favorita de algunos de los más destacados dictadores del planeta?

Debido a su inequívoca pasión por los reflectores, su evidente gusto por la notoriedad, su claro afán por la estridencia y su abierta vocación por el reconocimiento de las masas, los políticos –aquí y en China- tienen mucho en común con las estrellas de la música pop. De hecho, podemos decir sin temor a equivocarnos que dentro de cada político hay un rockstar escondido. Ahí está el primer ministro británico, Gordon Brown, quien declara sin ambajes que escuchar a los Arctic Monkeys “realmente me hace despertar en las mañanas”. Es sabido que el ex presidente estadounidense George W. Bush gustaba de escuchar a The Thrills, mientras que en el iPod de Barack Obama, el hip-hopero Jay-Z ocupa un sitio preferencial.
Muy interesante resultaría saber cuál es la música que escuchan cotidianamente los políticos mexicanos. ¿Qué habrá, por ejemplo, en los iPods de Manlio Fabio Beltrones, César Nava, Jesús Ortega o el Niño Verde? Misterio. Del presidente Calderón, conocemos su gusto por ciertas canciones rancheras y su mal gusto por Ricardo Arjona, mientras que a Vicente Fox le gustaba Mijares. Pero, ¿qué oyen en sus noches íntimas y caseras personajes como Andrés Manuel López Obrador, Mariana Gómez del Campo, Elba Esther Gordillo, Gerardo Fernández Noroña o Ariel "El Chunko" Gómez León? Qué mórbida curiosidad nos corroe por saberlo.
Una pregunta semejante se hizo en fechas recientes el diario inglés The Guardian, con respecto a algunas de “las menos saludables figuras políticas del planeta” y sus reporteros se pusieron a investigar sobre las posibles playlists contenidas en los iPods de estos personajes más o menos nefastos.
De ese modo, se sabe que Osama bin Laden, el líder de la organización Al Qaeda, a pesar de sus declaraciones acerca de que “la música es la flauta del diablo”, en sus adentros tiene una gran afición por Van Halen, B-52s y Whitney Houston. En serio. Según cuenta en su autobiografía la poetisa sudanesa Kola Boof, en 1996 fue comprada como esclava por Bin Laden, en Marruecos, cuando el hombre más buscado del mundo era todavía un junior árabe devoto de las fiestas que se pasaba el día escuchando a Van Halen y a B52s. “Aún hoy resuenan en mis sueños las notas de ‘Rock Lobster’ que él me obligaba a bailar, mientras me ordenaba: ‘¡Danza como una chica caucásica!’”, narra Boof en su libro. Sin embargo, la verdadera adoración de Osama no es por Alá sino por Whitney Houston, a la que llegó a considerar como “la más hermosa mujer que he visto jamás”. A decir de Kola Boof, Bin Laden quiso arreglar un encuentro con la intérprete de “I Will Always Love You”, comprarle una mansión en Kartum y mandar matar a Bobby Brown, el marido golpeador de la vocalista. Hasta ahora, no lo ha logrado.
Otro líder sempiterno de su país es el libio Muammar Abu Minyar al-Kaddafi, a quién le encantan no sólo los camellos y el cuscús, sino -sobre todas las cosas- las canciones de Lionel Ritchie. A decir de The Guardian, la gente de Libia aprende inglés con las letras de Ritchie (quien es amigo personal de Kaddafi) y en las fiestas familiares del moderado dictador, la canción que siempre se escucha es “All Night Long”.
Otros personajes “insalubres” que menciona el periódico británico son el líder iraní Mahmoud Ahmadinejad (fan del impensable baladista Chris de Burgh), el tirano de Swazilandia King Mswati III (quien adora a Joan Armatrading, Erykah Badu y Michael Jackson), el dictador de Zimbabwe Robert Mugabe (seguidor número uno de Cliff Richards), el inminente presidente de Guinea Ecuatorial Teodoro Nguema Obiang Mbasogo Jr. (hip-hopero de corazón) y el inefable líder norcoreano Kim Jong-il, quien es un clandestino admirador de Elvis Presley y nada menos que del gran “Mano lenta”, Eric Clapton, a quien en 2006 fue a ver secretamente durante una presentación en Japón y al que ya había visto en cuatro ocasiones en Alemania, cuando de joven estudiaba en Suiza. Lástima que los subditos de Kim en Pyongtang, la capital de Corea del Norte, tengan que conformarse con escuchar las aburridas marchas marciales escritas en su honor.

*Publicado hoy en la sección "El ángel exterminador¨de Milenio Diario.

martes 9 de marzo de 2010

Canciones de desamor


Ese fue el tema del programa de hoy en La Mosca en la Radio. Se trató de la emisión número veinticuatro y fue la primera trasmitida desde las nuevas y muy cómodas instalaciones de TuRadiOnLine. Como Ángel Sixtos anda tambien en mudanzas, la operación técnica estuvo a cargo de Lorna López y Jessica, la conductora de La Serpiente de Adán y Eva que pasa los viernes a las siete de la noche. Con el programa de hoy, inauguramos nuevo horario, de seis de la tarde a ocho de la noche, y todo salió bien. La música estuvo muy variada y puse canciones de desamor de 10cc, Kaiser Chiefs, Bob Dylan, los Rolling Stones, Radiohead, Placebo, Weird Al Yankovic, Ben Folds, los Smiths, John Lennon, Phil Collins, Ani DiFranco, Lily Allen, Modest Mouse, The Mountain Goats, Basement Jaxx, Fionna Apple y Ugly Kid Joe. En cuanto tenga el podcast de hoy, lo subiré en seguida.

lunes 8 de marzo de 2010

El prurito de lo actual


En mucha gente existe el prurito de que lo único que vale es lo que se encuentra en la actualidad. Esto resulta muy evidente en el caso de la música, aunque también en los de la literatura, el cine y otras artes. Se cree que el pasado carece de importancia y no se ve que sin ese pasado, sin los antecedentes, no existiría lo que hay en el presente. Por ejemplo, algunos lectores de La Mosca siempre me han criticado ese afán mío por hablar del rock desde un punto de vista que lo contextualiza históricamente. Critican que mencionemos a la música de los cincuenta, los sesenta o los setenta, en lugar de centrarnos de manera exclusiva en lo que se está haciendo hoy día. Les parece cosa de viejos demodés el que nos importen tanto (y en ocasiones más) los Beatles, Frank Zappa, Jimi Hendrix o David Bowie como Franz Ferdinand, Arcade Fire, The xx o los Arctic Monkeys, por mencionar a algunos. No les cabe en la cabeza que aún nos fijemos en la música de los Doors o de Leonard Cohen, cuando según ellos todos nuestros esfuerzos deberían estar puestos en el nuevo disco de Gorillaz o el más reciente concierto de Ok Go. Tan importante hablar de aquellos como de estos. Negar el pasado nos impediría entonces escuchar la música de Bach, de Mozart, de Beethoven, de Satie o la de Miles Davis, John Coltrane, Charlie Parker o Thelonius Monk. Trasladado a las letras, tendríamos que leer sólo a los escritores del siglo XXI y olvidarnos de la gran literatura de las dos centurias pasadas y aún más atrás. A final de cuentas, como dijo alguien por ahí, para el buen escucha o para el buen lector, toda la música y toda la literatura, de cualquier época, son contemporáneas. Aferrarse a lo actual es no sólo empobrecedor y limitante, sino anticultural y francamente estúpido.

domingo 7 de marzo de 2010

Mil días


Justo hoy, domingo 7 de marzo de 2010, cumplo mis primeros mil días de escribir de manera ininterrumpida en este blog, El rojo y el negro, que comencé el 12 de junio de 2007. Ha sido una labor muy satisfactoria y enriquecedora, sobre todo porque me ha permitido compartir con mucha gente diversas vivencias, intereses, opiniones, dudas, momentos, gustos, disgustos y demás. Gracias a quienes me leen. ¡Voy por los siguientes mil!

sábado 6 de marzo de 2010

Felipe en el país de las maravillas*


La del pasado jueves fue para mí una de las imágenes más elocuentes y clarificadoras del actual sexenio, una que me pintó de cuerpo entero la personalidad real del presidente de nuestro país, la esencia interna de Felipe Calderón Hinojosa. Verlo develar la Copa FIFA y luego tomarla en sus manos, con esa sonrisa y esos ojos de niño fascinado y sin malicia, resultó toda una revelación de la persona que se encuentra dentro del personaje público, del político, del mandatario.
Felipe Calderón parecía un niñote. No lo digo con afanes peyorativos sino meramente descriptivos. La manera como sujetó al hermoso trofeo y la forma como lo contempló, sólo pudo hacerlo alguien con espíritu infantil. Esto puede ser un elogio o no. Depende. Pero la mirada del presidente me dijo que hay en él un individuo cuya visión de la vida sigue teniendo buenas dosis de candor. Esto también puede ser un elogio… o no. Depende.
En un principio se dijo que nadie puede tocar la copa y que al hacerlo, Calderón se saltó las trancas y puso en estado de histeria a los encargados de custodiar a dicho trofeo. Sin embargo, luego se aclaró que los mandatarios de los países que está recorriendo el dorado grial futbolero sí pueden tocarlo y que, por lo tanto, no hubo violación al protocolo (en estos tiempos en que la palabra violación causa tanto escozor, sobre todo si recordamos las pedofílicas patoaventuras del padrecito Marcial Maciel).
Ver a Felipe Calderón con esa expresión de infante me descubrió que el presidente de la república está viviendo, a pesar del denso entorno que lo rodea, en una especie de país de las maravillas, aunque no ciertamente en la versión de Lewis Carroll y mucho menos en la de Tim Burton. Por eso tal vez mira a México con ojos distintos a los de quienes lo miramos de un modo más, digamos, pesimista, como si estuviéramos no en Wonderland sino en el Teatro Fantástico de Cachirulo.
En la visión del presidente, hay una luz al final del horrible túnel. Yo sólo le preguntaría: ¿había necesidad de edificar dicho túnel?

*Publicado hoy en mi columna "Bajo presupuesto" de Milenio Diario.

viernes 5 de marzo de 2010

Third Watch


Llevo algunas semanas viéndola casi a diario, a las nueve de la mañana, por el canal Warner. La serie términó hace tiempo, pero es en verdad estupenda. Cruda, conmovedora, dura, implacable, violenta, tierna, entrañable. Grandes guiones, perfectas actuaciones, magnífica creación de personajes, austera fotografía, frenética edición, impecable dirección. La historia de un grupo de policías, bomberos y paramédicos que trabaja en el tercer turno del distrito 55 de la ciudad de Nueva York. Hay un capítulo en especial que es un dechado de técnica cinematográfica aplicada a la televisión, pero sobre todo una obra maestra artística. "A Call for Help" se llamó ese capítulo, en el cual, durante cincuenta minutos, no hay un solo corte de edición y la narración fluye de manera perfecta, con la cámara que sigue a los personajes y va de uno a otro sin pausas, sin dudas y, como ya dije, sin un solo corte. Impresionante. Si pueden verlo, no lo duden. Aquí les pongo la parte uno. Pueden seguir las otras en You Tube. Third Watch es una serie fenomenal. Quiero buscarla en DVD en sus seis temporadas.

jueves 4 de marzo de 2010

Explicación radiofónica


El martes pasado no hubo programa de La Mosca en la Radio por dos motivos: 1. La gripe volvió a atacarme. 2. Como TuRadiOnLine se cambió de domicilio, aún quedan detalles técnicos que resolver para lograr una buena trasmisión. Así pues, el próximo 9 de marzo se reanuda la emisión moscosa con el tema "Canciones de desamor". Creo que va a estar bueno. Ahí los espero en nuestro nuevo horario de las seis de la tarde.

miércoles 3 de marzo de 2010

¡Mare!


Hace un par de semanas, a la gobernadora priista de Yucatán, Ivonne Ortega (sí, la misma a quien sacan bailando en un divertido promocional de Milenio TV), se le ocurrió asistir a una función de box en la capital de su estado. Al ser descubierta por el respetable, se soltó una chifliza tremebunda que hizo que la góber saliera de la arena más rápido de lo que llegó. Sobra decir que iba furiosa y que su berrinche habría de tener consecuencias.
El incidente se convirtió en la comidilla del día entre los yucatecos y a algunos boshitos ingeniosos se les ocurrió sacar a la venta las mencionadas camisetas con el letrero “Yo chiflé a Ibom”. Apenas se enteró doña Ivonne, ¡mare!, montó en cólera e hizo que la policía emeritense (que tal es el gentilicio de los nacidos en Mérida) arrestara a los ninios que las vendían y es hora de que siguen encerrados, a pesar de las crecientes protestas de la gente y la indiferencia de la señora gobernadora, de quién se dice: “La busco, la busco y no la busco”.
¿Por qué la mandataria no mostró más inteligencia y se fue a comprar una de esas camisetas, para mostrar que es tolerante y campechana (aunque sea yucateca)? Simple: porque los políticos en general –y peor los mexicanos– no suelen tener sentido del humor y fácilmente se convierten en jarritos de Tlaquepaque.

martes 2 de marzo de 2010

Dos fotos "curiosas"

El mejor comentario será el de ustedes.

lunes 1 de marzo de 2010

Chismes finsemanales


Fue un buen fin de semana, aunque hoy amanecí agripado y tuve que cancelar la sesión del taller de rock y periodismo (ya sólo faltan seis clases para terminarlo). El sábado en la noche vinieron un rato a la casa América Pacheco y Rafael Tonatiuh y la charla fue bastante divertida. Debo decir que nos vimos muy chismosos y salieron a relucir cosas de diferentes personas conocidas de los tres (y en algunos casos gente bastante conocida) que no puedo anotar aquí pero que nos sorprendieron y/o nos hicieron reír mucho. Estuvo bueno el lavadero. El domingo fui a Tlalpan y estuve con mi mamá y en la casa de Rosa, donde estaba Alain. Todo muy tranquilo. Cuando regresé, ya Denisse se encontraba aquí, luego de su fin semanal en casa de su mamá. La verdad es que a esas horas la gripe aún no se hacía presente en mí y fue hasta hoy por la mañana que se manifestó. Ni hablar (la ilustración a la derecha es del gran Norman Rockwell).